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martes, 2 de abril de 2019

PRUDENCIA Y DESESPERO



Hace pocos días escribía acerca de los avances de la estrategia de no violencia para producir el cambio deseado en Venezuela, allí manifestaba como la presión con respaldo internacional podía generar cambios en el escenario político que favoreciera soluciones menos traumáticas que las de una guerra. Sin embargo no se ha comprendido que las acciones de este carácter son en muchos casos lentas, sobretodo cuando hay sectores dispuestos a llevar las cosas hasta las ultimas consecuencias sin importar el número de victimas que las vías rápidas suelen traer. Y peor aún, a veces esa velocidad hace que los resultados esperados sean mucho mas lejanos y el sacrificio de la vida cotidiana sea peor.

Para ayudar a comprender los ritmos que tiene esta estrategia, recorramos lo que se esta planteando en el panorama nacional. Por una parte se compara el escenario de una intervención militar como algo inminente y necesario. Bajo el argumento de que no se puede actuar de forma pacifica en contra de gente sin escrúpulos, pues se trata de asesinos habituales, por tanto no se puede luchar con banderas y cohetes. Por otra parte, frente llamar a terceros para resolver el asunto, surgen argumentos nacionalistas y patrióticos que acuden al sentimiento anti-imperialista, no sólo de gente de acá sino incluso en países y movimientos internacionales.

Las consecuencias de una intervención militar pueden ser llevarnos por largo rato a una situación peor de la que estamos viviendo. Imagínense lo siguiente: la coalición de países desaloja en una acción rápida a los grupos del poder. Hay escaramuzas y unos cuantos muertos. Las fuerzas gubernamentales se convierten en oposición y grupos radicales inician luchas en calles y barrios, montañas y bosques.

Ya en los años sesenta en la peor de las condiciones de la izquierda venezolana habiendo sido derrotados en varios terrenos, la izquierda le declara la guerra al imperialismo yankee y desarrollan una serie de atentados a empresas como SEARS, secuestraron a un miembro de la misión norteamericana (Smolen), pusieron bombas en la sede de la embajada, atacaron instalaciones de las empresas petroleras ya que estas eran extranjeras (Creole, Shell,etc), volaron oleoductos. Y si ahora además cuentan con la alianza de grupos armados de Colombia, expertos en atentados que vuelan oleoductos y ponen bombas en medio de las ciudades sin importarles las victimas. Y que también los llamados colectivos accedan y usen cohetes antitanques y misiles de mano. Probablemente la inseguridad de carreteras y  transportes pasaría del miedo al robo al temor de una bomba. Es decir, no tendríamos paz por mucho tiempo. 

Me dirán que esos argumentos favorecen al gobierno y niegan la acción liberadora. Utilizar esto asusta y por eso lo hace el gobierno, pero no se puede dejar de pensar en ello y así lo ha hecho el grupo de Lima desde el principio oponiéndose a una invasión y proponiendo salidas pacificas. Pues resulta que escenarios como esos están sobre la mesa de estudio de los aliados internacionales y posiblemente otros escenarios que pueden dibujar peores situaciones con base en lo que digan los servicios de inteligencia. Algunos de estos escenarios los debe de  tener preparados la fuerza armada para ponerlos en marcha como parte de la llamada “guerra prolongada”. Pues bien, lo menos que quieren los aliados internacionales es que se prolongue y empeore la cosa en Venezuela. No quieren un remedio que sea peor que la enfermedad y les salpique a sus países haciendo realidad aquella consigna de la Tricontinental de los 60, lanzada por el Che: “Hay que crear un, dos, tres Vietnam”.

Por eso en la coalición internacional de aliados apostaron a la estrategia de incidir en las decisiones de los militares nacionales para que ellos evitaran la guerra y sacaran a Maduro. Cuestión que sigue jugando un papel importante en la solución manteniendo la presión, las sanciones y las amenazas antes que una bota extranjera o un misil toque tierra venezolana.

De acuerdo a mi apreciación, con la escasa información que yo pueda tener, en este momento se mueven las relaciones internacionales dando paso a la salida electoral negociada como la posible. Ello puede verse en las declaraciones del Grupo de Cooperación Internacional en donde están Uruguay y la Unión Europea. Demostración de ello son las mas recientes declaraciones del Ministro de la Defensa de Brasil negando  la intervención militar, mientras que el Grupo de Lima ratifica su oposición a esa salida. Todo ello hace mas creíble que hay reuniones procurando que el gobierno y la oposición venezolana acepten unas elecciones.

En tanto el “madurismo” en el poder da patadas de ahogado, no se rinde a pesar de que le aprietan la soga para que aparte de tragar agua se asfixie. Mientras negociaciones van y vienen antes de echar  tiros. Y es que hay algo que hacen los militares para resolver asuntos bélicos entre ellos, se trata de “contar los cañones” así, de acuerdo con la suma de fuerzas, decidir si se enfrentan o no. En Venezuela lo vivimos en el golpe del 2002 cuando arreglaron el retorno de Chavez luego de llamadas y conteo. “Cuantas divisiones tiene el Papa” es una frase famosa del dictador Stalin.

domingo, 14 de mayo de 2017

HAY QUE SABER DIFERENCIAR NIVELES DE RESPONSABILIDAD



En estos días leí en un twit la expresión “matar cucarachas” refiriéndose a los que defienden el gobierno y luego en el FB de un amigo vi que desde el otro polo que hacía referencia a los Hutus. Casualmente, aunque sabemos que en la programación las cosas no son gratuitas ni casuales, en el cable tv estaban pasando la película “Hotel Ruanda”, de tal manera que me decidí a volverla a ver con un sentido distinto a las otras veces en que la he visto.

Y aparte de los análisis que comúnmente se han hecho sobre el rol de la radio en la siembra del odio que origino el genocidio, me llamo la atención el personaje del General Hutu. Se trata de un militar corrupto, capaz de hacer cosas fuera de la lógica del Genocidio y del espíritu de persecución contra los tutsi, con tal de “recibir provisiones”.

En el momento en que el  avance del Frente Popular Revolucionario (Tutsi), hace inminente la derrota de su ejército,  el general quiere llevarse al gerente del hotel y eso podía significar perderlo todo, entonces el gerente le amenaza con los juicios a que habrán de ser sometidos por genocidio los militares y en específico él. Entonces el  General le manifiesta que no ha participado de la matanza,  a lo cual el gerente del hotel le dice que solo él puede atestiguar a su favor, logrando con ello que continuara ayudándolo.

Narro esto porque hay que evaluar lo que significa para muchos de los gobernantes y militares involucrados en diversos delitos que habrían de ser juzgados y como esa posibilidad  crea espíritu de cuerpo, complicidades, que los aferra a la defensa del status quo o del gobierno, para salvarse. Y como en la medida en que se diferencia entre unos y otros, es decir entre los delitos más graves y los de menor nivel, se genera una justicia de transición que permite superar la violencia y lograr un mínimo de paz o de gobernabilidad. Con esto quiero señalar que es importante controlar la acción indiscriminada de los radicales que aspiran a “matar cucarachas” y son capaces de generar una matazón o una guerra civil.

En los casos de transiciones como las de España y Chile, incluso en la de Argentina, se han llevado adelante juicios y acuerdos políticos que luego han avanzado en la medida en que algunos de los acuerdos mantenían un nivel de injusticia. Por ejemplo: los militares argentinos obtuvieron unas primeras decisiones que los exoneraban por tratarse de “actos de guerra” y “defensa de la patria”; igual que se argumentaba la “obediencia debida” como elemento para justificar los muertos, desaparecidos y la tortura. Pero en la medida en que se avanzó en los procesos de democratización y se abrieron fuentes de información, se pudieron reabrir los juicios y fueron condenados muchos de los que en principio se habían salvado. Tal es el caso de los juicios por el robo de niños que permitieron castigar a algunos militares que se habían librado en juicios por otros delitos.

En el caso chileno hubo acuerdos transicionales  en cuanto a la estructura del Estado y la propia constitución y aún hay elementos de la constitución pinochetista. Hubo, por ejemplo, en un primer momento la condición de senador vitalicio y control de la fuerza armada para Pinochet, cuestión que luego se modificó.

Incluso en el caso argentino, como ahora en Colombia, se asumen acuerdos que por ejemplo condenaron a jefes montoneros por graves delitos cometidos, así como en el acuerdo de paz con las FARC, hay miembros de la guerrilla  que tendrán que pasar por la justicia transicional. Es decir que no se trata de juzgar solo los delitos de un lado sino de ambos lados de la contienda. En nuestro caso habrá que establecer una seria comisión de la verdad, para aclarar crímenes acerca de los cuales se han sembrado dudas sobre sus asesinos y los motivos.

En el caso de Ruanda se creó un tribunal penal internacional, en el cual se condenó incluso a un cantante hutu, cuyas canciones estimularon el odio y convocaron a matar tutsis, también sacerdotes, monjas y pastores fueron condenados por complicidad o actuación directa en el genocidio.
Los tutsi no escaparon a ser ellos también protagonistas de matanzas, el Frente Patriótico Ruandes y las guerrillas del Ejército de Liberación de Ruanda, ambos integrados por tutsis, cometieron crímenes y atacaron los campamentos de refugiados que se crearon con la emigración de los hutus hacia el Congo, y Uganda.

Que el sano juicio evite que en nuestro país lleguemos a los extremos de la guerra, el genocidio y la crueldad. SI bien ha habido mucha violencia, pensar en el otro como un no humano, como una cucaracha, puede generar dimensiones horrorosas como las que vivieron en Ruanda donde hubo casi un millón de muertos en el genocidio en 1994.

En todo caso las responsabilidades por violación de derechos humanos no prescriben y en algún momento veremos actuar a la justicia como debe ser. Y justicia significa también no generalizar en cuanto a condenar a todos por igual ni dejarse enceguecer por el odio.

martes, 27 de septiembre de 2016

La forma de la mesa de dialogo puede determinar el fin de una guerra

Cuando Estados Unidos llega a la conclusión de que no podría ganar la guerra, el Presidente Lindon Jhonson dio la orden de parar los bombardeos y comenzaron las negociaciones en Paris con Vietnam. Los inicios de los diálogos se vieron retrasados y en diferentes momentos se suspendió el proceso por detalles simbólicos que constituían suma importancia para las delegaciones. Por ejemplo la forma de la mesa, Estados Unidos pedía que fuese redonda mientras que Vietnam del Norte la pedía cuadrada, Al final la aceptaron ovalada. La entrada a las reuniones también sería un problema pues podía interpretarse que quien entrara de  último había sido derrotado. Entonces tuvieron que encontrar un salón con cuatro puertas para entrar al mismo tiempo.

Las delegaciones eran cuatro:  la de Estados Unidos, la de Vietnam del Norte, la del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur, y la del gobierno aliado de Estados Unidos en Vietnam del Sur.  Realmente la firma del tratado de paz en 1973,  no dio final a los combates, y lo que permitió fue que Estados Unidos pudiera retirarse poco a poco,  mientras el enfrentamiento entre vietnamitas se intensificaba. Dos años después (1975), el Frente de Liberación Nacional junto al ejercito de Vietnam del Norte, avanzaron rápidamente sobre Vietnam del Sur produciendo la gran derrota del gobierno del sur y la definitiva salida de los Estados Unidos del conflicto más largo en que se había involucrado reconociendo su derrota.

Las imágenes muestran parte de lo que fue la evacuación de la embajada de Estados Unidos en Saigon y la embarcación de restos de las tropas del gobierno derrotado del sur, cuando salían apresurados ante la toma total por las fuerzas de liberación que luego unificarían Vietnam.

Las negociaciones de Paris permitieron encontrar un mecanismo para que Estados Unidos saliera del conflicto. El acuerdo de paz sirvió para que Le Duc Tho y Henry Kissinger obtuvieran un Nobel de la Paz (por cierto Le Duc Tho no lo acepto).

“Noble causa vence la crueldad, el amor humano sustituye la agresividad”,  frase conque celebró Vietnam un aniversario del triunfo sobre Estados Unidos


LA TRAICIÓN ES LO QUE PUEDE TRAER LA PAZ

  “Lo que estamos por hacer va a ser elogiado por el mundo pero tu gente te va a odiar y a mi los míos me odiaran”   La frase...