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martes, 2 de abril de 2019

PRUDENCIA Y DESESPERO



Hace pocos días escribía acerca de los avances de la estrategia de no violencia para producir el cambio deseado en Venezuela, allí manifestaba como la presión con respaldo internacional podía generar cambios en el escenario político que favoreciera soluciones menos traumáticas que las de una guerra. Sin embargo no se ha comprendido que las acciones de este carácter son en muchos casos lentas, sobretodo cuando hay sectores dispuestos a llevar las cosas hasta las ultimas consecuencias sin importar el número de victimas que las vías rápidas suelen traer. Y peor aún, a veces esa velocidad hace que los resultados esperados sean mucho mas lejanos y el sacrificio de la vida cotidiana sea peor.

Para ayudar a comprender los ritmos que tiene esta estrategia, recorramos lo que se esta planteando en el panorama nacional. Por una parte se compara el escenario de una intervención militar como algo inminente y necesario. Bajo el argumento de que no se puede actuar de forma pacifica en contra de gente sin escrúpulos, pues se trata de asesinos habituales, por tanto no se puede luchar con banderas y cohetes. Por otra parte, frente llamar a terceros para resolver el asunto, surgen argumentos nacionalistas y patrióticos que acuden al sentimiento anti-imperialista, no sólo de gente de acá sino incluso en países y movimientos internacionales.

Las consecuencias de una intervención militar pueden ser llevarnos por largo rato a una situación peor de la que estamos viviendo. Imagínense lo siguiente: la coalición de países desaloja en una acción rápida a los grupos del poder. Hay escaramuzas y unos cuantos muertos. Las fuerzas gubernamentales se convierten en oposición y grupos radicales inician luchas en calles y barrios, montañas y bosques.

Ya en los años sesenta en la peor de las condiciones de la izquierda venezolana habiendo sido derrotados en varios terrenos, la izquierda le declara la guerra al imperialismo yankee y desarrollan una serie de atentados a empresas como SEARS, secuestraron a un miembro de la misión norteamericana (Smolen), pusieron bombas en la sede de la embajada, atacaron instalaciones de las empresas petroleras ya que estas eran extranjeras (Creole, Shell,etc), volaron oleoductos. Y si ahora además cuentan con la alianza de grupos armados de Colombia, expertos en atentados que vuelan oleoductos y ponen bombas en medio de las ciudades sin importarles las victimas. Y que también los llamados colectivos accedan y usen cohetes antitanques y misiles de mano. Probablemente la inseguridad de carreteras y  transportes pasaría del miedo al robo al temor de una bomba. Es decir, no tendríamos paz por mucho tiempo. 

Me dirán que esos argumentos favorecen al gobierno y niegan la acción liberadora. Utilizar esto asusta y por eso lo hace el gobierno, pero no se puede dejar de pensar en ello y así lo ha hecho el grupo de Lima desde el principio oponiéndose a una invasión y proponiendo salidas pacificas. Pues resulta que escenarios como esos están sobre la mesa de estudio de los aliados internacionales y posiblemente otros escenarios que pueden dibujar peores situaciones con base en lo que digan los servicios de inteligencia. Algunos de estos escenarios los debe de  tener preparados la fuerza armada para ponerlos en marcha como parte de la llamada “guerra prolongada”. Pues bien, lo menos que quieren los aliados internacionales es que se prolongue y empeore la cosa en Venezuela. No quieren un remedio que sea peor que la enfermedad y les salpique a sus países haciendo realidad aquella consigna de la Tricontinental de los 60, lanzada por el Che: “Hay que crear un, dos, tres Vietnam”.

Por eso en la coalición internacional de aliados apostaron a la estrategia de incidir en las decisiones de los militares nacionales para que ellos evitaran la guerra y sacaran a Maduro. Cuestión que sigue jugando un papel importante en la solución manteniendo la presión, las sanciones y las amenazas antes que una bota extranjera o un misil toque tierra venezolana.

De acuerdo a mi apreciación, con la escasa información que yo pueda tener, en este momento se mueven las relaciones internacionales dando paso a la salida electoral negociada como la posible. Ello puede verse en las declaraciones del Grupo de Cooperación Internacional en donde están Uruguay y la Unión Europea. Demostración de ello son las mas recientes declaraciones del Ministro de la Defensa de Brasil negando  la intervención militar, mientras que el Grupo de Lima ratifica su oposición a esa salida. Todo ello hace mas creíble que hay reuniones procurando que el gobierno y la oposición venezolana acepten unas elecciones.

En tanto el “madurismo” en el poder da patadas de ahogado, no se rinde a pesar de que le aprietan la soga para que aparte de tragar agua se asfixie. Mientras negociaciones van y vienen antes de echar  tiros. Y es que hay algo que hacen los militares para resolver asuntos bélicos entre ellos, se trata de “contar los cañones” así, de acuerdo con la suma de fuerzas, decidir si se enfrentan o no. En Venezuela lo vivimos en el golpe del 2002 cuando arreglaron el retorno de Chavez luego de llamadas y conteo. “Cuantas divisiones tiene el Papa” es una frase famosa del dictador Stalin.

sábado, 30 de septiembre de 2017

ELECTORAL Y PACIFICA (1)

(originalmente publicada en FB el 19 /8/2017)

De acuerdo con esa definición de la estrategia, la lucha es electoral y aunque sabemos que la democracia no solo es el voto, este sigue siendo la expresión más directa para medir el favor o desagrado, impulsar políticas o descartar gobernantes. Otro aspecto es el de la democracia como forma de vida y de relación con los otros, es decir la guía de conducta que debe impulsar la convivencia, bajo el respeto y el acuerdo de cómo nos relacionamos. 

La lucha por el voto universal y secreto ha marcado momentos históricos y ha sido clave en la construcción de la cultura democrática. Ejemplo de ello fueron Las Sufragistas, luchadoras por el derecho al voto de la mujer. En Venezuela se logra el voto de la mujer en el trienio de 1945/48, que abrió el camino para la democracia. Luego vino una dictadura, impulsada por los militares que no se adaptan a la deliberación, el disenso y el consenso, porque su cultura es la del mando y obediencia. 

La lucha por conquistar nuevamente la posibilidad de votar sembró las semillas de la cultura democrática, y luego del año 58, la defensa misma de la democracia recién instalada, fortaleció su comprensión. Por ejemplo, los intentos militares de derecha e izquierda, los atentados o la lucha armada de la izquierda, no pudieron contra la participación masiva en elecciones, aun con la amenaza de boicot armado, como sucedió en 1963. 

Escuche a Domingo Alberto Rangel contar que, en una reunión que tuvieron para convencer al Che de venirse a pelear en Venezuela, este les dijo que acá no tendría éxito porque era muy fuerte el espíritu democrático de la gente. Creo que esa afirmación en un momento en que apenas comenzaba la democracia en el país, muestra la fuerza con que se desarrolló desde el principio la cultura democrática del venezolano. 

Por otra parte, en la llamada década perdida (los 80), las insatisfacciones o la no respuesta a diversos problemas, decepcionó a muchos y la forma de democracia bipartidista representativa entro en crisis. El modelo fallo en auto-corregirse a tiempo. A pesar de las experiencias que comenzaban a impulsarse en muchas partes, procurando ampliar y profundizar la democracia, en nuestro país la decepción condujo a un salto atrás en política y algunas voces renovadoras se mezclaron con el imaginario caudillezco, para impulsar, primero un interesante proceso de ampliación de la democracia, que luego se fue convirtiendo en el imposible de un liderazgo autocrático y militarista implementando un proceso democratizador e incluyente.

Recuerdo que en una entrevista en la radio que me hicieron como especialista en participación, me preguntaron acerca de mi opinión sobre la decisión que hubo en aquel momento de nombrar como Ministro de la participación a un militar. Mi respuesta fue que era muy difícil pensar en alguien formado en una cultura vertical pudiese impulsar una cultura horizontal, participativa. No entendía yo, cómo un autócrata podría comprender la convivencia, el respeto a las diferencias, el debate, el derecho de las minorías y hasta la desobediencia. 

Lo que sucedió es que frente a la posibilidad del desarrollo de la participación ciudadana en las decisiones, que pudiera modificar el cuadro de los privilegios, la información privilegiada y el “cuanto hay pa´eso”, se socavaron las bases del pensamiento de avanzada, para convertirlo en el trasplante de un modelo maléfico de control y dominio. Digamos que de la organización para la planificación participativa se pasó a la estructura corporativista de control autoritaria. El huevo de la serpiente estaba allí.

domingo, 14 de mayo de 2017

HAY QUE SABER DIFERENCIAR NIVELES DE RESPONSABILIDAD



En estos días leí en un twit la expresión “matar cucarachas” refiriéndose a los que defienden el gobierno y luego en el FB de un amigo vi que desde el otro polo que hacía referencia a los Hutus. Casualmente, aunque sabemos que en la programación las cosas no son gratuitas ni casuales, en el cable tv estaban pasando la película “Hotel Ruanda”, de tal manera que me decidí a volverla a ver con un sentido distinto a las otras veces en que la he visto.

Y aparte de los análisis que comúnmente se han hecho sobre el rol de la radio en la siembra del odio que origino el genocidio, me llamo la atención el personaje del General Hutu. Se trata de un militar corrupto, capaz de hacer cosas fuera de la lógica del Genocidio y del espíritu de persecución contra los tutsi, con tal de “recibir provisiones”.

En el momento en que el  avance del Frente Popular Revolucionario (Tutsi), hace inminente la derrota de su ejército,  el general quiere llevarse al gerente del hotel y eso podía significar perderlo todo, entonces el gerente le amenaza con los juicios a que habrán de ser sometidos por genocidio los militares y en específico él. Entonces el  General le manifiesta que no ha participado de la matanza,  a lo cual el gerente del hotel le dice que solo él puede atestiguar a su favor, logrando con ello que continuara ayudándolo.

Narro esto porque hay que evaluar lo que significa para muchos de los gobernantes y militares involucrados en diversos delitos que habrían de ser juzgados y como esa posibilidad  crea espíritu de cuerpo, complicidades, que los aferra a la defensa del status quo o del gobierno, para salvarse. Y como en la medida en que se diferencia entre unos y otros, es decir entre los delitos más graves y los de menor nivel, se genera una justicia de transición que permite superar la violencia y lograr un mínimo de paz o de gobernabilidad. Con esto quiero señalar que es importante controlar la acción indiscriminada de los radicales que aspiran a “matar cucarachas” y son capaces de generar una matazón o una guerra civil.

En los casos de transiciones como las de España y Chile, incluso en la de Argentina, se han llevado adelante juicios y acuerdos políticos que luego han avanzado en la medida en que algunos de los acuerdos mantenían un nivel de injusticia. Por ejemplo: los militares argentinos obtuvieron unas primeras decisiones que los exoneraban por tratarse de “actos de guerra” y “defensa de la patria”; igual que se argumentaba la “obediencia debida” como elemento para justificar los muertos, desaparecidos y la tortura. Pero en la medida en que se avanzó en los procesos de democratización y se abrieron fuentes de información, se pudieron reabrir los juicios y fueron condenados muchos de los que en principio se habían salvado. Tal es el caso de los juicios por el robo de niños que permitieron castigar a algunos militares que se habían librado en juicios por otros delitos.

En el caso chileno hubo acuerdos transicionales  en cuanto a la estructura del Estado y la propia constitución y aún hay elementos de la constitución pinochetista. Hubo, por ejemplo, en un primer momento la condición de senador vitalicio y control de la fuerza armada para Pinochet, cuestión que luego se modificó.

Incluso en el caso argentino, como ahora en Colombia, se asumen acuerdos que por ejemplo condenaron a jefes montoneros por graves delitos cometidos, así como en el acuerdo de paz con las FARC, hay miembros de la guerrilla  que tendrán que pasar por la justicia transicional. Es decir que no se trata de juzgar solo los delitos de un lado sino de ambos lados de la contienda. En nuestro caso habrá que establecer una seria comisión de la verdad, para aclarar crímenes acerca de los cuales se han sembrado dudas sobre sus asesinos y los motivos.

En el caso de Ruanda se creó un tribunal penal internacional, en el cual se condenó incluso a un cantante hutu, cuyas canciones estimularon el odio y convocaron a matar tutsis, también sacerdotes, monjas y pastores fueron condenados por complicidad o actuación directa en el genocidio.
Los tutsi no escaparon a ser ellos también protagonistas de matanzas, el Frente Patriótico Ruandes y las guerrillas del Ejército de Liberación de Ruanda, ambos integrados por tutsis, cometieron crímenes y atacaron los campamentos de refugiados que se crearon con la emigración de los hutus hacia el Congo, y Uganda.

Que el sano juicio evite que en nuestro país lleguemos a los extremos de la guerra, el genocidio y la crueldad. SI bien ha habido mucha violencia, pensar en el otro como un no humano, como una cucaracha, puede generar dimensiones horrorosas como las que vivieron en Ruanda donde hubo casi un millón de muertos en el genocidio en 1994.

En todo caso las responsabilidades por violación de derechos humanos no prescriben y en algún momento veremos actuar a la justicia como debe ser. Y justicia significa también no generalizar en cuanto a condenar a todos por igual ni dejarse enceguecer por el odio.

lunes, 10 de abril de 2017

PARA ASUMIR LA NO VIOLENCIA HAY QUE ESTUDIAR LAS VÍAS VIOLENTAS Y SU EVITABILIDAD

Al tratar de escribir sobre la no violencia me viene el recuerdo de una película en donde hacen referencia al movimiento de Desobediencia Civil en Estados Unidos de los años 60, reproduciendo como entrenaban a los miembros del movimiento para resistir la violencia. Tenían que prepararse para las agresiones de la gente, los golpes de la policía, el ser arrastrados, interrogados y hasta torturados sin que hubiese de parte de ellos alguna respuesta violenta. Es decir para la no violencia hay que conocer y vivir la violencia. En ese caso es necesario conocer cómo actúan los violentos para poder responder en consonancia con lo que se pregona.

Otro es el caso de quienes consideran que las vías no violentas están cerradas y las leyes están establecidas o son modificadas en favor de quienes tienen el poder negando cualquier posibilidad de actuar en defensa de derechos. En ese caso se habla de la justificación de la violencia. El líder surafricano Mandela, fue un revolucionario que acudió y defendió la violencia por considerar que no había otra forma de lograr la eliminación del apartheid. Sin embargo es reconocido mundialmente, luego de su liberación como un símbolo de la no violencia. Mandela acude a la no violencia tiempo después de su liberación pues desde los primeros momentos de su encarcelamiento el régimen del apartheid le ofrecía liberarlo si renunciaba a la violencia. Realmente cuando renuncia a la violencia es porque considera que los objetivos que tenían planteados habían sido logrados. De alguna manera lo que había defendido en el juicio en el cual lo condenan, lo repite en su discurso al iniciar el proceso de integración a la libertad.
Por caso contrario Malcom X, nunca pregonó ni actuó bajo la violencia, sus planteamientos eran radicales y conmovieron e influenciaron fuertemente a la comunidad afroamericana. Pero su imagen está marcada como la de un violento que sembró el odio.
“Esto, más que una falsedad, era una tergiversación de su discurso por parte de varios medios de comunicación y de colectivos interesados en su descrédito. Malcom X nunca abogó por la violencia. En un momento dado abogó por la Auto-defensa, esto es, instó al pueblo negro a que se defendiera en caso de ser atacado. Esta idea, que es contraria a la de “poner la otra mejilla” que proclamaba King”, 
 Resulta que los medios de comunicación se encargaron de crear esa imagen, de distorsionar su discurso para hacerlo ver como un hombre violento y de alguna manera justificar su asesinato. El mismo lo dijo poco antes de su muerte:
“Ya en los últimos capítulos de su Autobiografía, escritos muy poco antes de ser asesinado, Malcom preveía que esta imagen de él era la que iba a perdurar entre la sociedad en general: “Cuando haya muerto (...) quiero que os mantengáis y comprobéis si no es cierto lo que digo, que el hombre blanco, a través de su prensa, me identificará con el “odio”. Me utilizará cuando esté muerto, igual que ahora que estoy vivo, como símbolo adecuado del “odio” y eso le permitirá evitar la verdad sobre mí”
(http://html.rincondelvago.com/malcolm-x.html)

La fuerza de los movimientos no violentos también la  demuestran las acciones de la violencia. Bien sea la violencia del Estado, la violencia social, etc.  Les da mucha rabia a los dominantes que alguien sea capaz de decirles o mostrar realidades sin que acuda a la violencia, y eso les hace ser más violentos. Genera incluso que se les elimine. En los años 60 en Estados Unidos fueron asesinados los líderes que abogaban por la integración y los derechos civiles: Martin Luther King, Malcom X, Robert y John Kennedy.
En Colombia han sido asesinados muchos líderes sociales y políticos que procuraban la paz, que ejercían liderazgos en favor del entendimiento y algunos que intentaban dejar la vía armada para entrar en el sistema democrático. Tal es el caso de Unión Patriótica, una vía que buscaron varias organizaciones entre ellas, el partido comunista, que tomando distancia de los grupos armados llamo a negociar la paz y procuró entrar en la contienda electoral, eso le costó demasiada sangre: Dos candidatos presidenciales, Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y alrededor de 3500 de sus militantes fueron asesinados.
Hay quienes consideran que para lograr ser escuchados para ser tomados en cuenta deben acudir a la violencia, ello va desde el cierre de calles hasta el terrorismo. Pablo Escobar lo decía; “hay que entrar en el ataque para hacer que entren a negociar”, queriendo con ello evitar la extradición de los narcos.
Desarmar al violento, usar la no violencia, hacer desobediencia civil al final tiene un efecto violento, bien sea porque golpea las instituciones, la inmovilidad del poder, la zona de confort, o porque genera respuestas violentas, cierre de canales, con lo cual los gobiernos dejan un solo camino a quien lucha por sus derechos.
Los Panteras Negras usaron la desobediencia civil con una imagen violenta. El imaginario así los percibe. Sus trajes: boinas, chaquetas y guantes negros, son un símbolo que se afianzo en las olimpiadas de México de 1968. Y en su origen utilizaron las leyes para impactar al sistema. Seguían las ideas de Malcom X, cuando defendían y procuraban la nación negra.
Dentro de esa idea, al comienzo de su existencia como partido, necesitaban lograr credibilidad en la comunidad. Crearon la Patrulla Pantera, porque había mucha agresión de la policía contra miembros de la comunidad negra, así que  estudiaron las leyes y encontraron que podían portar armas siempre y cuando fueran visibles y que podían estar frente a una actuación policial siempre y cuando mantuvieran cierta distancia. En una primera ocasión hicieron que la policía soltara a quien estaba siendo objeto de agresión y luego de discutir con ellos,  se retirarán. Tal acción trascendió tanto que provoco una reunión de la Asamblea para cambiar las leyes del Estado y eliminaran la posibilidad de que los negros portaran armas. Mostrar las armas era suficiente para evitar el enfrentamiento. Eso puede ser interpretado como  el pensamiento militarista  de que hay que armarse para lograr o garantizar la paz, pero en ese caso lo veo como un ejemplo del uso de las leyes para actuar de manera no violenta.


   

En todo caso creo más bien que en lugar de dotarse con armas de fuego, hay que armarse con la fuerza de la razón y llenarse de coraje para hacerse un activista de la NO- VIOLENCIA. Leo en las redes que los grupos de motorizados y encapuchados, dotados de máscaras, defendieron el avance de la policía. Sin embargo veo un video con la imagen del joven que con el dorso desnudo demuestra estar desarmado y parado en el medio de la Av. Libertador, enfrenta al policía que le amenaza, lo golpea, empuja y hace caer. Se levanta del piso, avanza sobre el policía lo escupe y este retrocede.

Coraje para el activismo no violento puede ser más fulminante que la actuación de grupos violentos. Escuche a un diputado de la oposición criticar la violencia señalando que no se podía actuar igual que aquellos a quienes se quiere derrotar por ser violentos y antidemocráticos y de nuevo me viene la frase que escuche en la película venezolana “El Enemigo”: “Si actúas como el enemigo, eres el enemigo”

sábado, 23 de abril de 2016

...del malandrín al Gran Grupo Violento

Cuando Domingo Alberto Rangel público en 2008 su libro: “Aquí manda el hampa”, se hablaba de una guerra silenciosa, una guerra que se iniciaba en las noches. Hoy en día de lo que se trata es de una guerra declarada, abierta, a la luz del día. En donde los jefes de bandas decretan hasta la paralización de ciudades o toques de queda para que los cadáveres de sus socios puedan irse tranquilos al infierno.
Hay una activa acción por territorios, las guerras entre bandas, la salida de fuerzas policiales y militares y los ataques al seno de espacios “enemigos”. En la guerra se ataca y toma el territorio. Las bandas están creciendo  y necesitan “más territorios para alimentar la manada”. Por eso se alían con bandas vecinas o se enfrentan y dominan el territorio. Es como en las guerras feudales o en la batallas entre reinados, dónde la paz a veces se lograba con un matrimonio: “Paris bien vale una misa”.
En estos años el asunto de la violencia nos rodea a todos, sin embargo tengo un tipo de acercamiento a situaciones vividas en los barrios. No por ser criminólogo, ni sociólogo, ni especialista, es en mi condición de documentalista. No trato la violencia para mostrarla sino para comprenderla y buscar formas de contribuir a la paz. Se presenta en las voces de quienes cuentan la historia de sus barrios (“Bloques de lucha y dignidad”). O en “Nueva Esperanza” como un ejemplo de auto-liberación del territorio en una comunidad. O al documentar el “Encuentro de Paz” de la UCAB, o el proyecto aun sin culminar “La Tregua”. También porque esas historias de resiliencia nos llegan en la medida que mantenemos el contacto directo con fuentes que los viven o nos toca la piel cuan leemos, oímos y hasta sentimos lo que se difunde por redes y medios de comunicación.
Ahora bien, aun cuando sabemos que hay un tipo de violencia que se expande por nuestros países, y hay  modelos que vemos en el cine y se reproducen en la realidad, hay elementos característicos del desarrollo de la violencia, y la criminalidad dominante en estos momentos en Venezuela, que quizás el contexto polarizado le encuentra explicación solo en el punto de vista del polo en que se encuentre quien opina o toma decisiones.
Si bien Domingo Alberto Rangel en su libro, se remonta a situaciones en el marco de las dictaduras, caudillismos, montoneras, etc.;  para explicar la violencia actual,  hay un punto de quiebre en Venezuela, por lo menos en lo que a los jefes de las cárceles se refiere. Es una diferencia con ese pasado y con lo que sucede en otros países.
En una cadena nacional o en uno de sus programas maratónicos, el presidente  Chavez se refirió a “Wilmito”, en esa transmisión le dijo al gobernador del Estado Bolívar: “parece que en la cárcel de Vista Hermosa, hay alguien que manda más que tu”. Con ello le daba vida mediática a los jefes de las cárceles; se trató de la apertura a los 5 minutos de fama, dando a conocer la existencia de los pranes. (Preso Rematado Asesino Nato).
Luego de un levantamiento de los presos, “Wilmito”, que es a quien se refería el Presidente,  es trasladado a otra cárcel y allí conoció al editor de “5to Poder”, quien le abrió espacio para una columna en su semanario. Al poco tiempo, siendo condenado, luego de estar involucrado como autor intelectual del asesinato de la hermana de la juez que llevaba su causa,  es regresado a la cárcel de Vista Hermosa y se ha conocido que actúa con una Fundación que apoya el deporte en las cárceles bajo el aval del Minpopo de Prisiones.
Tiempo después de este mensaje, se desarrollaron  levantamientos en cárceles  con la del Rodeo, en donde, en fuertes enfrentamientos, muere un oficial de la FAN, allí entra a negociar “Satanas”, uno de los líderes de “La Piedrita”, el cual facilita el traslado de los presos, pero también la fuga y desaparición de la armas. Luego vino la situación de la cárcel de “La Planta”, donde se produce la directa y evidente acción conjunta de la cárcel con la calle, se producen disparos desde la 905 y una amenaza de los jefes de la cárcel a generar violencia en la ciudad, lo cual se vio obstaculizada cuando cortan las líneas telefónicas y se evita el contacto y la coordinación con las calles y las otras cárceles. En esos hechos se produjo la inexplicable  muerte de un hombre en Parque Central, una ubicación muy distante de la cárcel de “La Planta”. ¿Fue el apoyo externo?.
Situación similar a lo sucedido en Brasil cuando el Comando Vermelho, (la banda más antigua (1969), con unos 10 mil de combatientes y 38% de control de las zonas más violentas de las ciudades brasileñas, https://es.wikipedia.org/wiki/Comando_Vermelho); unidos al llamado Primer Comando de la Capital (entre 6000 y 20.000 miembros) deciden en alianza declarar la guerra a las autoridades desde las cárceles.
“En febrero de 2001, “Sombra” se hizo el líder más expresivo de la organización (PCC) al coordinar, por teléfono celular, rebeliones simultáneas en 29 presidios paulistas, que se saldaron en 16 presos muertos. Luego "Geleião" y "Cesinha”, nuevos líderes del PCC, pasaron a coordinar atentados violentos contra edificios públicos, a partir del Complejo Penitenciario de Bangu, donde se encontraban detenidos. Considerados "radicales" por una otra corriente del PCC, más "moderada", Geleião y Cesinha usaban atentados para intimidar las autoridades del sistema penitenciario y fueron depuestos del liderazgo en noviembre de 2002, cuando el grupo fue asumido por el actual líder de la organización, Marcos Willians Herbas Camacho, el "Marcola".” https://es.wikipedia.org/wiki/Primer_comando_capital .
Ahora en Venezuela, más recientemente, suceden cosas como el cierre  de las ciudades ordenado para despedir a pranes. En Margarita para el entierro del “Conejo” y en Maracay a un miembro del “Tren de Aragua”, donde con un comunicado público decretaron el toque de queda o paro forzoso
Pero no es solo el crecimiento del fenómeno pran en el seno de las cárceles, es también el traslado de la cultura carcelaria a la calle. Lo cual se combina con el desarrollo de las bandas. En los barrios se arman fiestas cerradas con stripper, igual que las que hacen los pranes en las cárceles. Cierran las calles y montan carpas, cobran a los comerciantes por la seguridad, reclutan a niños como soldados de su guerra particular.
Y lo preocupante del desarrollo de la guerra es su condición de abierta y declarada. Al crecer de la misma manera en que crecen los monopolios, que van absorbiendo  a los pequeños, acá sucede con las bandas. El Gran Grupo Violento ataca la zona del “Menor”, en el Valle, y asesina a 8 de la banda, incluyendo a su líder. La razón: negarse a unirse al acuerdo entre bandas.
Los enfrentamientos en la Cota 905, iniciados a partir de un intento policial por rescatar varios vehículos robados, continúo con la quema de motos de la policía y una amenaza de tumbar el helicóptero. Ese enfrentamiento origino las acciones que luego el gobierno denomino OLP.
Volvemos a encontrar similitudes con las acciones emprendidas para liberar las favelas para los encuentros deportivos (Mundial de futbol 2014 y Olimpiadas 2016) y antes por la visita del Papa, Comandos especiales de la policía y el ejército  entraron en las favelas para detener a los narcotraficantes (las películas “Tropa de Elite” 1 y 2, recogen aspectos de lo que fue este combate). Mas recientemente las bandas han atacado nuevamente instituciones para presionar la salida de las unidades de policía de paz en la favelas.
Mientras tanto en México, la guerra contra la delincuencia organizada fue asumida por el presidente Calderon por la vía militar, generando mayores complicaciones de las ya difíciles circunstancias de combatir a mafias de gran envergadura. Igualmente en Centroamerica, los Maras han sido bandas delincuenciales de gran poder, hubo un momento en que en la búsqueda de disminuir la violencia en El Salvador, se llegó a negociar con los líderes detenidos y se les asigno una cárcel exclusiva a cambio de disminuir los crímenes. Por un tiempo bajo la criminalidad para luego volver a subir. En Rio de Janeiro las campañas de desarme promovidas por la organización “Viva RIO”, lograron recoger 345 mil armas y bajar en un 50% la criminalidad, pero igualmente fue por solo un tiempo.
Es casi imposible acabar con la delincuencia cuando adquiere tales dimensiones. Sin embargo, hay una clave que se encuentra en la falsa entrevista que el periodista y cineasta brasileño Arnaldo Jabor, le hace al jefe del Primer Comando de la Capital Marcola este dice: “Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, una oficina… ¿Qué policía va a quemar esa mina de oro, entiende?”.
Cuando en Colombia y en Estados Unidos se comenzó a atacar el movimiento financiero de los carteles, las cosas comenzaron a cambiar.

Lecturas:
Domingo Alberto Rangel, 2008: “Aquí manda el hampa”,


LA TRAICIÓN ES LO QUE PUEDE TRAER LA PAZ

  “Lo que estamos por hacer va a ser elogiado por el mundo pero tu gente te va a odiar y a mi los míos me odiaran”   La frase...