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sábado, 29 de agosto de 2020

NECESITAMOS QUE EL FINAL SEA PARA ELOGIAR LA TRAICIÓN

Hay una versión, plasmada en una película que no recuerdo su nombre,  según la cual Judas traiciona a Jesucristo porque pertenecía a un movimiento subversivo contra el dominio romano. Según esto, Judas consideraba que si Jesucristo era detenido, el pueblo se levantaría y estallaría una rebelión. Al no lograr ese alzamiento popular Judas se suicida.

A veces una acción de traición puede generar un cambio en las condiciones y acelerar procesos. Es a eso a lo que se refiere el libro (otras veces citado por mi) de los franceses:   DENIS JEAMBAR e YVES ROUCAUTE (“Elogio de la Traición. Sobre el arte de gobernar por medio de la negación“). En dicho libro se habla de quienes han conducido o liderizado movimientos y gobiernos que por las razones de Estado o por el bienestar general, traicionan los supuestos ideales y actúan en razón de las necesidades y realidades.

En el cine y mas directamente abordado en las teorías sobre guion, a esos cambios se les denomina “Plot Point” o “Puntos de Giro” : “acontecimiento que se desarrollará en la acción del argumento y que cambiará la dirección del protagonista obligándolo a tomar decisiones que lo cambiarán”… y a la historia.

 

Ahora bien el éxito de una traición depende de la capacidad que el liderazgo tenga para realmente inclinar la balanza en el sentido necesario para un cambio. A Carlos Andrés Pérez le sucedió que se confió en su liderazgo demasiado y quiso dar un giro al país de lo que el mismo había fomentado en su primer gobierno. Pensó que su liderazgo era suficiente y se descuido frente a todas las fuerzas que se estaban aglutinando en su contra. No basto con armar un gabinete y un plan novedoso y fijar nuevos rumbos, porque la maquinaria montada socavo las bases de apoyo sobretodo al perder el control de su propio partido.

 

La traición a la que nos referimos es a que alguien, con determinado pensamiento, voltee sus principios para generar un cambio porque aprecia que un camino distinto puede permitir el triunfo de su causa. Entonces esa traición es calificada desde el punto de vista de quienes se quedan en la posición que les ha mantenido defendiendo  cuestiones insostenibles o haciendo más daño que beneficio.  Como decía Teodoro Petkoff: “Sólo los estúpidos no cambian de opinión”

 

Digamos que para que una traición valga la pena y sea exitosa, debe asegurarse con la fortaleza real del liderazgo. El problema se presenta cuando la incomprensión y la falta de comunicación impiden lograr incidir en la actuación de los equipos y  personas necesarias para producir los cambios.

 

Hoy en día con el arma mas poderosa de incidencia en la opinión, como lo son las redes sociales, se desarrollan guerras de opinión que procuran destruir el liderazgo y se hace mas que evidente la afirmación de “divide y vencerás”. Se estructuran maquinarias de desprestigio que se montan sobre una cantidad importante de “tontos útiles” que contribuyen a la destrucción de los liderazgos.

 

Sin embargo, esta demostrado que cuando hay una conexión entre la propuesta de giro o cambio de rumbo y entra en sintonía con lo que los ciudadanos consideran, entonces no hay “tropa”, ni “guerreros del teclado”, que puedan destruir la conducción del líder hacia nuevos rumbos o en todo caso el surgimiento de equipos  o grupos de líderes que asumen esa conducción  arriesgada y que en principio puede parecer una absoluta traición.

 

Si la traición “engloba los actos más extremos que defraudan a familia, amigos , partido o país, al hacer lo contrario de lo que se espera de quien tiene algún tipo de responsabilidad sobre ese  mismo grupo humano o sociedad”. Cuando ese giro se produce porque se busca dar un vuelco total a la situación y crear nuevas condiciones, entonces entramos en el terreno que definimos para elogiar a la traición.

lunes, 6 de julio de 2020

A LA CONQUISTA DEL PARLAMENTO


En Estados Unidos hay un movimiento por la  recuperación del poder por parte de la gente,  el cual esta muy bien reflejado en el documental  “A la conquista del Congreso”, en donde unas organizaciones se ponen de acuerdo para lanzar líderes sociales a las elecciones del parlamento de 2018. Se trata de figuras conocidas (trabajadores, madres, profesoras, camarera, etc.) para que representen a sus respectivas comunidades.

 Pudiera pensarse se trata de un movimiento anti-partido, pero resulta mas bien una acción a lo interno de los partidos, porque asi funciona el sistema norteamericano en donde la sociedad esta dividida entre rojos y azules. Estas organizaciones deciden lanzar los candidatos a las primarias para pelear las postulaciones al Congreso por el Partido Demócrata. Lo hacen apoyándose en los recovecos y posibilidades del sistema electoral combinando el conocimiento de ese sistema con un diseño de campaña acorde con el reto para ganar.

La confrontación con los representantes tradicionales demuestra como estos se han ubicado en la lucha político partidista olvidando las necesidades y el sentir de la gente.

Así mientras por ejemplo el candidato tradicional por Nueva York, el cual es descrito como el “quinto demócrata con mayor poder en el mundo”, busca ser reelegido a su curul, presentando como oferta que enfrentara a Trump, los movimientos  sociales, con estas candidatas, ofrecen enfrentar la pobreza, apoyar un sistema de salud para todos, cambiar las leyes de inmigración, etc.

Creo que podemos sacar una lección de este tipo de movimiento, si bien los partidos son importantes estos han contribuido a la perdida de poder de la gente, han desempoderado al ciudadano y a las organizaciones alejándoles de la política, es decir de la lucha por el poder. Entonces el asunto de empoderar debería comenzar por pelearle los puestos a los partidos dentro de los partidos.

No digo quitar los símbolos como han hecho algunos con intereses bastardos. Se trata de luchar por la democratización de los partidos y hacer cumplir con las leyes que establecen que los candidatos deben ser escogidos en primarias. De tal manera que en lugar de un movimiento anti-partido sea mas bien un movimiento por un sistema de partidos democráticos. No se trata de cuotas para repartir como en ocasiones lo han hecho lo partidos: repartiendo a medios de comunicación o empresarios puestos en las planchas.

En los intentos de la Sociedad Civil por lograr la representatividad y el poder, lo ha hecho por la vía uninominal y fuera de los partidos. Pero para fortalecer la democracia creo que lo importante es fortalecer los partidos, dotándolos de liderazgos reales y relación directa con la gente. De lo que se trata es de reconstruir el Capital Social de los partidos.

Imagínense un partido con unos candidatos electos por las bases y comunidades, ofreciendo un programa y su ubicación en determinadas comisiones. Por ejemplo que a la comisión de Desarrollo Social este una Susana Rafalli o un Feliciano Reyna en Derechos Humanos.  En la Comisión de Contraloría  una Mercedes de Freitas, por ejemplo, y en diversas comisiones gente de los trabajadores o amas de casa en Comisión de Familia, los cuales hayan sido electos por el partido con el compromiso de cumplir un propósito determinado.

 En las condiciones actuales esto parece una utopía. No hay tiempo para procesos como estos ni hay la intención de competir abiertamente con líderes sociales y nuevas generaciones de políticos.

 Pero si tenemos una visión de futuro de un sistema electoral que recupere el poder del ciudadano y empodere a las comunidades, con partidos democráticos que defiendan la democracia y la participación ciudadana, entonces tenemos un propósito por el cual luchar en este momento para romper las bases de una sociedad sometida a la obediencia y hegemonía de los poderosos, rompiendo la falsedad de un sistema totalitario retardatario que se apoya en el miedo y la desesperanza.

 Al final, en esas elecciones de 2018 en USA, el movimiento triunfo con la idea de que: “para que gane uno tienen que lanzarse 10”.  Les dio resultado y fue electa una representante por el Bronx, derrotando a un poderoso congresista con mas de 15 años ocupando el cargo y ostentando un poder que intimidaba a cualquiera para competirle el puesto.

 (Pueden ver la película en Netflix “A la conquista del Congreso”.

Alexandra Ocasio Cortez de origen Puertoriqueño, graduada universitaria y camarera, fue la congresista electa por el Bronx.


sábado, 27 de junio de 2020

Socavar los cimientos de una falsa democracia

En la película “Experta en crisis” la estratega electoral Jane Bodine (Sandra Bullock), concluye: “Si el voto cambiara las cosas, lo prohibirían”. En Venezuela esta practicamente prohibido.

Hace 50 años cuando nos separamos de toda militancia partidista, decidimos organizar reuniones para todos los líderes sociales y culturales conocidos que estaban activados con propósitos de cambio. A esas reuniones invitábamos a dirigentes de todas las tendencias: socialdemócratas, pro-chinos, democratacristianos, socialistas, anarquistas, etc. En una de esas reuniones un importante líder político nos dijo, algo mas o menos así: “los eventos políticos mas importantes en donde se decide estratégicamente, básicamente los únicos en donde se confronta realmente el poder, son las elecciones”.

Otro dirigente político: Domingo Alberto Rangel, contó que en una ocasión estaban reunidos con el Che Guevara para evaluar que se viniera a luchar en Venezuela y este, según DAR,  respondió que:  en Venezuela no tendría éxito la lucha guerrillera porque era muy dominante la idea de la democracia en la gente.  Eso sucedía en los 60 a pocos
años de iniciado el período democrático en el país.

Esos tres elementos mencionados: el poder de cambio del voto, lo estratégico de las elecciones y el arraigo de la democracia en la gente,  me dicen que realmente la participación es determinante en la lucha por el poder en la Venezuela actual y por eso el gobierno, los manejadores o elite dominante, destruyen el poder del voto creando desconfianza en todo lo que significa. De alguna manera las acciones del régimen  responden  a lo que señala el personaje de experta en crisis:  prohíben el voto porque puede hacer que cambien las cosas.

Quienes crean que las llamadas “guerras sucias” solo se utilizan en las campañas electorales, no se han dado cuenta que esta es una guerra de largo aliento que tiene rato disparando mentiras y matando o “prohibiendo el voto” como salida a la crisis.

Plantando la mentira, jugando con la opinión pública con base en  rumores, noticias falsas o “fake news”, la idea queda plantada en la cabeza de las personas y se crea la duda. Para lograrlo se montan laboratorios, “tribus”, “tropas” o granjas de activistas que se dan a la tarea de difundir por las redes esas informaciones falsas. Han sembrado tal nivel de desconfianza en las elecciones, los partidos, los líderes, que ya nadie cree en nadie y mucho menos en las formas de lucha pacificas o no violentas.

En una entrevista el economista Ricardo Hausman afirmaba que el pueblo  ha sido “desempoderado”, que la intención de las elites del poder ha sido destruir las posibilidades de decidir de la gente. Y yo digo: se ganaron la confianza para  que les dieran el  voto, ofreciendo aumentar el poder de la gente  con la participación y lo que hicieron fue construir un sistema totalitario que a través de la dependencia elimina la autonomía, la dignidad y hasta la condición humana de decidir. Es decir  desempodera al ciudadano convirtiéndolo en un siervo del poder, en lugar de un ciudadano de la Republica.

Le mintieron al país y en especial al pueblo que decían defender. Mintieron para tomarse el poder y enriquecerse. Engañaron ofreciendo mas democracia y crearon un monstruo totalitario enemigo de la participación y la democracia

Una estrategia para recuperar el poder de cambio del voto pasa por pelear los espacios y enfrentar las maniobras que impidan que el voto elija. En este momento histórico una estrategia por elegir puede significar romper el abatimiento y generar movilización.

Hay una intervención absoluta de las elites del poder para evitar que el pueblo elija. Nada favorece al gobierno para ganar el voto, así que debe acudir a todas las formas de fraude, extorsión, intimidación y sobre todo a generar un aparente proceso institucional de elecciones.

Todas las señales son  para que buena parte del 80% que rechaza al gobierno se abstenga y gran parte del liderazgo opositor este convencido que asi no se puede.

Incluso participando y ganando todavía el gobierno tiene dos herramientas para ganar perdiendo:
1.     una ya esta iniciada: su instrumentación con la misma resolución con que el TSJ nombra el CNE puesto que allí  cambia las reglas de juego y con esa modificación difícilmente la oposición podrá lograr la mayoría parlamentaria que logro en las elecciones del 2015. La elección proporcional y la modificación de las cantidades de diputados es una jugada iniciada.
2.     La Segunda herramienta es que la elección no elimina la ANC y esta con su autonombrado ultrapoder, seguiría legislando en paralelo e imponiendo cosas que la Asamblea que salga electa  pudiera tratar de evitar.

Siendo que el sentimiento mayoritario es querer elecciones presidenciales y no otras, la participación será escasa. Con todo lo anterior el piso esta hecho para que en unas parlamentarias  la abstención gane y por tanto se pierda del reducto institucional de la oposición.

¿Cómo entonces recuperar el sentido del voto?. ¿Pueden las organizaciones políticas o la sociedad civil ser capaces de afrontar la decisión y correr el riesgo de hacer lo que menos se espera?. Algo como lo que ocurrió en el año 52. En aquella elección cuestionada y con toda las de perder, el principal partido llamo a abstención y sin embargo le gente voto por URD. El pueblo gano aunque después la dictadura arrebato el triunfo. Pero esa demostración de mayoría es lo que puede romper la unidad que sostiene al régimen.

Se trata de hacer algo como lo que hicieron los habitantes de la ciudad sin nombre en la novela “Ensayo de la Lucidez” de José Saramago:
“Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer el derecho al voto de manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto revolucionario sea capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada…”

En este momento es necesario evidenciar la mayoría, evidenciar que se tiene suficiente apoyo para generar un cambio. Para lo cual hay que crear las posibilidades de medirse. Ya hubo algo parecido en aquella consulta del 16 de julio que, por fuera del CNE y sin Plan República, algo netamente civil, convoco a la gente y a pesar de las amenazas e incluso del asesinato de una señora en un centro electoral en Catia, la gente voto.

Hay que ser creativos y sorprender, quizás la formula sea convocar a la elección de la Asamblea del Pueblo, algo simbólicamente contundente capaz de “socavar los cimientos de una falsa democracia”.

En todo caso, sea que se llame a abstención, que se decida votar o se invente una elección debe existir una estrategia que saque provecho del resultado de esa gran movilización y marque un rumbo unitario hacia el cambio.

sábado, 30 de septiembre de 2017

ELECTORAL Y PACIFICA (1)

(originalmente publicada en FB el 19 /8/2017)

De acuerdo con esa definición de la estrategia, la lucha es electoral y aunque sabemos que la democracia no solo es el voto, este sigue siendo la expresión más directa para medir el favor o desagrado, impulsar políticas o descartar gobernantes. Otro aspecto es el de la democracia como forma de vida y de relación con los otros, es decir la guía de conducta que debe impulsar la convivencia, bajo el respeto y el acuerdo de cómo nos relacionamos. 

La lucha por el voto universal y secreto ha marcado momentos históricos y ha sido clave en la construcción de la cultura democrática. Ejemplo de ello fueron Las Sufragistas, luchadoras por el derecho al voto de la mujer. En Venezuela se logra el voto de la mujer en el trienio de 1945/48, que abrió el camino para la democracia. Luego vino una dictadura, impulsada por los militares que no se adaptan a la deliberación, el disenso y el consenso, porque su cultura es la del mando y obediencia. 

La lucha por conquistar nuevamente la posibilidad de votar sembró las semillas de la cultura democrática, y luego del año 58, la defensa misma de la democracia recién instalada, fortaleció su comprensión. Por ejemplo, los intentos militares de derecha e izquierda, los atentados o la lucha armada de la izquierda, no pudieron contra la participación masiva en elecciones, aun con la amenaza de boicot armado, como sucedió en 1963. 

Escuche a Domingo Alberto Rangel contar que, en una reunión que tuvieron para convencer al Che de venirse a pelear en Venezuela, este les dijo que acá no tendría éxito porque era muy fuerte el espíritu democrático de la gente. Creo que esa afirmación en un momento en que apenas comenzaba la democracia en el país, muestra la fuerza con que se desarrolló desde el principio la cultura democrática del venezolano. 

Por otra parte, en la llamada década perdida (los 80), las insatisfacciones o la no respuesta a diversos problemas, decepcionó a muchos y la forma de democracia bipartidista representativa entro en crisis. El modelo fallo en auto-corregirse a tiempo. A pesar de las experiencias que comenzaban a impulsarse en muchas partes, procurando ampliar y profundizar la democracia, en nuestro país la decepción condujo a un salto atrás en política y algunas voces renovadoras se mezclaron con el imaginario caudillezco, para impulsar, primero un interesante proceso de ampliación de la democracia, que luego se fue convirtiendo en el imposible de un liderazgo autocrático y militarista implementando un proceso democratizador e incluyente.

Recuerdo que en una entrevista en la radio que me hicieron como especialista en participación, me preguntaron acerca de mi opinión sobre la decisión que hubo en aquel momento de nombrar como Ministro de la participación a un militar. Mi respuesta fue que era muy difícil pensar en alguien formado en una cultura vertical pudiese impulsar una cultura horizontal, participativa. No entendía yo, cómo un autócrata podría comprender la convivencia, el respeto a las diferencias, el debate, el derecho de las minorías y hasta la desobediencia. 

Lo que sucedió es que frente a la posibilidad del desarrollo de la participación ciudadana en las decisiones, que pudiera modificar el cuadro de los privilegios, la información privilegiada y el “cuanto hay pa´eso”, se socavaron las bases del pensamiento de avanzada, para convertirlo en el trasplante de un modelo maléfico de control y dominio. Digamos que de la organización para la planificación participativa se pasó a la estructura corporativista de control autoritaria. El huevo de la serpiente estaba allí.

domingo, 11 de septiembre de 2016

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, AHORA MÁS VIGENTE



La ampliación y profundización de la democracia pasa por un concepto de inclusión. Cuando las luchas democráticas se concentraban en la necesidad del voto, se profundizó en cuanto a la inclusión de quienes no tenían derecho al voto, entre ellos: a las mujeres, a los extranjeros en determinados procesos locales, y finalmente a los  militares. Es decir la ampliación del disfrute de los derechos civiles a diferentes grupos o miembros de la sociedad.

A partir  del logro del voto universal y secreto, la profundización de la democracia  ha estado vinculada a la concepción que se tenga de la participación. Se ha planteado un concepto más amplio de la democracia a partir de más participación de los ciudadanos. Bajo ese concepto se viven más procesos  de consulta al soberano. Por ejemplo se parte de la idea misma de la representación, entendiendo la importancia de la rendición de cuentas. El representante es un actor que adquiere un compromiso con quienes lo eligen y por tanto su poder es delegado por quien es el verdadero dueño del poder: los electores. De tal manera que se evalúa si cumple o no con los compromisos adquiridos en su propuesta para ser elegido. A tal punto que se puede tener establecido un mecanismo para revocarlo, tal y como se tiene en nuestra Constitución.  

Ahora bien, aun cuando son muy importantes para el funcionamiento de las sociedades los mecanismos representativos ya que facilitan la expresión de amplios colectivos y además permiten la dedicación de los representantes a las actividades de la política o a gobernar; además hay necesidad de fijar, diseñar y establecer fórmulas que garanticen la transparencia y la apertura de los gobiernos hacia la gente en general. Por ejemplo: no basta con el control de los partidos con sus tribunales disciplinarios, ni tampoco los controles institucionales que corresponde a organismos como las contralorías para que exista una administración transparente y honesta. Es necesario incentivar mecanismos de participación para que el elector no se conforme con la delegación de su poder sino que se convierta en vigilante de la actuación de su representante.

Por otra parte, es necesario diferenciar la utilización que se hace de la gente para los fines partidistas o sectoriales a la participación. No es lo mismo participación que cooptación. El populismo coopta a las personas para ponerlas en función de la dependencia del poder. Los totalitarismos tienden a corporativizar las organizaciones negando su carácter ciudadano, anulando sus poderes de incidencia y poniéndolas a obedecer a los intereses del poder.

Una verdadera democracia se construye con los ciudadanos y para que el ciudadano participe debe de estar informado y tener acceso a las instancias de decisión para poder incidir en las políticas públicas. El asunto es que para que ese ciudadano tenga fuerza se procura organizar, no actúa individualmente sino colectivamente. Se construye un tejido social en la interacción y el intercambio entre las organizaciones.

 La democracia se hace más efectiva en la medida en que se informa más ampliamente y se acerca a la gente a los procesos de decisión.
“una democracia no depende de iluminados, la democracia no depende de caudillos, la democracia acredita a las personas comunes y simples como nosotros, que somos capaces de generar las orientaciones que la sociedad necesita”.   (Bernardo Toro, Colombia)

Hoy en día muchos países avanzan en el desarrollo de democracias más participativas. Con mayores niveles de deliberación y de consulta. Con el reconocimiento y el respeto a las organizaciones de observadores, de veedores y de contraloría social. Eso es muy importante porque la organización social ciudadana que no logra ser escuchada o que es manipulada, lo que crea es frustración y retroceso en lugar de hacer avanzar a la democracia.

En Venezuela se avanzó en el proceso de elaboración de la constitución en cuanto a normativas y concepciones participativas. Incluso se crearon mecanismos, instancias y organizaciones que en teoría permitirían el desarrollo de la participación, sin embargo más pudo la cooptación y el populismo que el desarrollo de una verdadera democracia participativa. Habría que rescatar lo rescatable y aprender de las experiencias  para impulsar un verdadero desarrollo democrático de la sociedad venezolana. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

EL CINE, UN MODELO DE GESTIÓN PARTICIPATIVO

EL CINE, UN MODELO DE GESTIÓN PARTICIPATIVO

Durante mucho tiempo investigue y enseñe acerca de los modelos de gestión y la importancia de la comunicación en las organizaciones. En diversos cursos y talleres he utilizado un ejemplo de gestión pública que conocí desde sus orígenes, el cual se ha ido perfeccionando en los diversos momentos en que se ha puesto en marcha la comunidad que lo creo y que lo sigue defendiendo.  

El modelo originalmente obedecía a una forma de convocatoria desde y entre la sociedad, que en una primera fase logro mayor impulso con la organización en gremios. Los diversos intereses fueron confluyendo en sus respectivas organizaciones. Luego en  la medida en que se fue interactuando con las instituciones publicas, que a su vez el Estado creo para atender el área, el modelo fue adquiriendo la característica fundamental de un modelo participativo y democrático.

En un principio el cine se fue haciendo en Venezuela como una aventura individual o de grupos que se arriesgaban o aventuraban en un proyecto. Pero, frente al desamparo y la ausencia del necesario respaldo, diversos sectores comenzaron a plantearse la unidad para presionar y lograr la protección deseada. En este caso el amparo con una Ley.

Desde la movilización de los interesados que en un encuentro en Ciudad Bolívar en el año 1966, promovieron el primer proyecto de Ley de cine, fueron muchas las actividades que se desarrollaron para lograr el marco regulatorio y la protección necesaria del Estado para que naciera y se fortaleciera el cine nacional.  Es a partir de las Jornadas de cine de Cumana que se estableció una estrategia para fortalecer el tejido social y se adquirió el compromiso de crear tres organizaciones: la de autores, la de los críticos y la de los centros de cultura cinematográfica.

Poco después y ya teniendo las organizaciones creadas y con sus respectivos dirigentes actuando en nombre de un amplio número de miembros, se elaboraron nuevas estrategias y se avanzo en un proyecto de ley mas ajustado a las oportunidades que se presentaban. El  cine había adquirido cierto prestigio o lugar en la medida en que se logro la presencia de películas nuestras en el panorama de las pantallas y lograron receptividad del publico.

Así, los gremios fueron desarrollando un proceso de aprendizaje a través de la praxis, para no solo impulsar políticas públicas, sino colaborando en su implantación. Luego, al evaluar la práctica impulsar nuevas políticas que permitieran  el desarrollo del cine nacional. Todo ello sin descuidar la movilización y la incidencia política. Este proceso es el que conocemos como un proceso de construcción colectiva.

Es a partir de la creación de instituciones como el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), que la experiencia acumulada, el conocimiento adquirido y la voluntad de cambio, se impulsan en un modelo de gestión bajo la forma de participación democrática.El CNAC  es un instituto que desde su creación, hace 21 años, a través de la Ley de Cinematografía implementa instancias de decisión integradas por representantes de las organizaciones,  combinación de profesionales y funcionarios representando a gremios, organizaciones o el Estado, llevando dicha participación a niveles reales de poder.   Es estar en las instancias de decisión con presencia real y decidir, deliberando con los diferentes sectores, oficiales o privados. De tal manera que se pone en marcha la aplicación de algo que no es simple ampliación de los cargos burocráticos o un saludo a la bandera de la participación sino que ha sido, es y seguirá siendo, algo defendido para que se mantenga y progrese: un modelo participativo y democrático.

Qué el modelo es perfectible!, claro, siempre lo ha sido,  y en el camino recorrido ha profundizado en los mecanismos para integrar nuevas fuerzas: desarrollando la descentralización y la desconcentración. Por ejemplo, recientemente se crean en la mayoría de los estados, redes populares de cine que reúnen a los diferentes actores sociales los cuales hacen vida en la actividad cinematográfica (producción, formación, investigación, etc.)  Además se impulsa la legislación de protección y fondos regionales, con los cuales se crean organismos similares o replicas del CNAC, en donde la representación de los diferentes intereses se activa para incidir en políticas públicas.

En si de lo que hablamos es de un modelo de gestión participativo que debería ser objeto de estudio y ejemplo para diversas instituciones que de aplicarlo mejorarían en efectividad, eficiencia y calidad, como lo viene haciendo le comunidad cinemtográfica

LA TRAICIÓN ES LO QUE PUEDE TRAER LA PAZ

  “Lo que estamos por hacer va a ser elogiado por el mundo pero tu gente te va a odiar y a mi los míos me odiaran”   La frase...