miércoles, 19 de julio de 2017

Ni Catia es Narnia ni Narnia vive en Paz

Desde hace unas semanas atrás comencé a buscar que era "Narnia", pues había escuchado mencionar esa palabra a varias personas en diferentes contextos y siempre refiriendose al oeste de la ciudad. Luego, en una conversa con mi hijo, una señora mayor le dijo que él estaba fantaseando como si estuviera en Narnia.  En mi búsqueda pude saber que había una serie de películas de las cuales las dos primeras fueron producidas por la casa Disney, y que luego del fracaso de la segunda, la tercera paso a otros productores. Tuve dificultad para conseguir alguna copia de la triada, hasta que encontré: “El Príncipe Caspian “, sin embargo me tarde en verla por la dinámica de estos días que nos tiene a todos tan angustiados. 

Al tiempo logro leer algo de la historia de la serie de crónicas de Narnia de C.S. Lewis  y pude ver la película. La verdad es que ahora no entiendo porque comparan esa ficción con lo que se vive en el oeste de la ciudad. O mejor dicho, con lo que he entendido en esa especie de imaginario quieren decir cuando expresan que “viven en Narnia” o que “en Narnia consiguen de todo”. Y no lo  comprendo porque en Narnia hay conflicto, hay guerra y  en nuestra ciudad, en la zona del este, se vive una guerra de baja intensidad con muertos, heridos, y prisioneros, pero en Catia también se padece de represión, hay escases, muerte y control.

Por otra parte en Narnia hay fantasías como la de animales que hablan, así que la comparación que se me ocurre con referencia a nuestra realidad,  es que se están animalizando los actores del conflicto: unos obedeciendo a sus instintos,  más que a las órdenes, y otros que se dejan llevar por el resentimiento hasta desatar su bestialidad.  

En Narnía hay Sistemas monárquicos en donde reinas malvadas congelan todo o lo destruyen. Por ejemplo en “El sobrino del Mago”, en uno de los submundos que los protagonistas visitan, la reina que es resucitada por los niños había peleado en una guerra con su hermana y cuando ya se veía derrotada prefirió acabar con todo, eliminando hombres, mujeres y niños, antes de que su hermana, luego de haber derrotado su ejército, acabara con ella. Prefirió la muerte de todos y de todo antes que perder el poder.

Repito, estoy convencido de que por el hecho de tratarse de crónicas que dan rienda suelta a la ficción, imaginando la existencia de otros mundos desde donde se puede volver a esta realidad, es que la gente utiliza los términos “no estás en Narnia” o en “Narnia hay”, es como algo añorado. Pero para mí esa ficción se vuelve un espejo de nuestra realidad con gente ambiciosa del poder que es capaz de sacrificar vidas y destruirlo todo por mantener sus privilegios.

Por esa razón, si de hablar del deseo de vivir en fantasía se trata,  prefiero decir que me gustaría sustituir esta realidad en lugar de por Narnia,  por “Bambilandia”, un programa de tv que yo veía cuando niño, cuyo tema era: “Bambilandia es el país donde los niños son felices…”  Y saben por qué? Porque así como en una tribu africana se saluda preguntando ¿cómo están los niños?,  porque creen que “SI LOS NIÑOS ESTAN BIEN, TODOS ESTAMOS BIEN”, quisiera que nuestros objetivos como sociedad fuera entonces hacer que los niños estén bien.

sábado, 24 de junio de 2017

RECUPERAR EL CONTROL POLÍTICO DE LAS MOVILIZACIONES


Años atrás un “camarada” utilizaba una anécdota para explicar la derrota de la lucha armada. Recuerdo que contaba algo más o menos así: -al principio subían los camaradas con el fusil a la azotea del edificio y los vecinos los acompañaban y hasta hacían cola para disparar, muchos apoyaban y aspiraban a que aquello trajera algún resultado. Lo que sucedía era que se incrementaba la represión. Sin avances poco a poco fue mermando la asistencia, ya los vecinos no subían a la azotea cuando los camaradas lo hacían con el fusil, con el tiempo la gente término por correr a los camaradas y así termino la experiencia.

En las teorías del foco (Regis Debray) y del guerrillero urbano (Carlos Marighella), se hablaba de acciones que impulsaran las luchas en la medida en que provocaban la represión. Un foco prendía una "candelita" y está se extendería por toda “la pradera”. Es decir, al prender cualquier candela se produciría una respuesta represiva indiscriminada que haría que la gente se molestara y se involucrara de alguna manera en las luchas. Un poco como lo que ahora se califica como el “costo de la represión”. Para Marighuella, lo de la "candelita" era algo literal pues decía algo así como que siempre debías cargar una caja de fosforo para utilizarla en cualquier momento.

En los años ochenta y noventa, la UCV sufrió la acción de los “encapuchados de los jueves”. Cuya dinámica adquirió unas características rutinarias: se tomaba un camión o autobús, se prendía o se quemaban unos cauchos en la puerta de “Las Tres Gracias”. Eso provocaría la llegada de la policía, había un enfrentamiento de piedras, disparos y posiblemente avances de la policía hasta hacer llegar las lacrimógenas al recinto y afectar a estudiantes y transeúntes. También secuestraban algún camión de pollos o de otros alimentos que pasaba por ahí, lo llevaban a la “Tierra de nadie” y lo saqueaban repartiendo su contenido entre quienes se acercaran para recibir la “regalía revolucionaria”. Esos enfrentamientos afectaban los estudios, en general la actividad de la universidad y retrasaba a los estudiantes. La comunidad universitaria tomo una iniciativa: convoco a un referéndum en el cual resultaron rechazados los encapuchados por una aplastante mayoría, y allí comenzó su final. El resto de los que aun mantenían los jueves, dejaron los “combates” con el triunfo de Chávez. Algunos se fueron a ocupar cargos en el gobierno.

Las luchas callejeras que se están librando actualmente tienden a terminar en peleas de una vanguardia (“héroes de la Resistencia”);  enfrentando a la represión. Al principio reciben apoyo de los que están requiriendo rebelarse, acompañándolos, dándoles agua, alimentos, etc.; para luego dejar la lucha exclusivamente en sus manos. Los grupos son infiltrados y los servicios de inteligencia van realizando una represión selectiva, hasta debilitarlos totalmente.
No hay en esta gesta o épica de héroes sino unas batallas campales que producen muertos, fotografías, videos, etc. pruebas de las características de un Estado represivo. Son demostraciones de la violencia de Estado, de violación de derechos humanos, y sirven para el llamado de atención de los organismos internacionales.  En tanto y en cuanto no logran derrotar al gobierno represor.

En la medida en que las luchas se convierten en una lucha de vanguardias, en esa medida pierden posibilidades de triunfo; en cambio, la acumulación de fuerza, las demostraciones de apoyo mayoritario y de que el sistema represivo por el contrario es una minoría, se le debilita y deslegitima. Por eso impiden las pruebas de grandes movilizaciones de masas. Se evitan los videos o fotografías aéreas, se prohíben los drones, etc. Y ahora no solo se  evita que la manifestación llegue al sitio hacia el cual dice la convocatoria, sino que se procura disolverlas en los puntos de concentración antes de que se reúnan.  Se actúa de tal manera que no haya ningún elemento que permita medirse, por eso no hay elecciones en sindicatos, ni en consejos comunales, ni en universidades. Se prohíbe cualquier tipo de elección,  porque con ello se demostraría hasta para sus propios seguidores, que ya no los quieren.

La calle ha servido para remover el cuadro político nacional e internacional, pero el riesgo de que todo siga igual está vinculado a que los políticos no retomen el control y amarren a los violentos, disminuyan su perfil y se entienda la importancia de evitar que la violencia sea el atractivo mediático de las movilizaciones. Es necesario deslastrarse de la violencia para recuperar la capacidad de burlarse del gobierno, de ridiculizarlo, de hacerlo temer a esa mayoría que le exige se vaya, ese es el objetivo de la no violencia, de la desobediencia civil, de  las demostraciones de la gigantesca masa de gente pacifista que quiere alcanzar la Paz.


domingo, 14 de mayo de 2017

HAY QUE SABER DIFERENCIAR NIVELES DE RESPONSABILIDAD



En estos días leí en un twit la expresión “matar cucarachas” refiriéndose a los que defienden el gobierno y luego en el FB de un amigo vi que desde el otro polo que hacía referencia a los Hutus. Casualmente, aunque sabemos que en la programación las cosas no son gratuitas ni casuales, en el cable tv estaban pasando la película “Hotel Ruanda”, de tal manera que me decidí a volverla a ver con un sentido distinto a las otras veces en que la he visto.

Y aparte de los análisis que comúnmente se han hecho sobre el rol de la radio en la siembra del odio que origino el genocidio, me llamo la atención el personaje del General Hutu. Se trata de un militar corrupto, capaz de hacer cosas fuera de la lógica del Genocidio y del espíritu de persecución contra los tutsi, con tal de “recibir provisiones”.

En el momento en que el  avance del Frente Popular Revolucionario (Tutsi), hace inminente la derrota de su ejército,  el general quiere llevarse al gerente del hotel y eso podía significar perderlo todo, entonces el gerente le amenaza con los juicios a que habrán de ser sometidos por genocidio los militares y en específico él. Entonces el  General le manifiesta que no ha participado de la matanza,  a lo cual el gerente del hotel le dice que solo él puede atestiguar a su favor, logrando con ello que continuara ayudándolo.

Narro esto porque hay que evaluar lo que significa para muchos de los gobernantes y militares involucrados en diversos delitos que habrían de ser juzgados y como esa posibilidad  crea espíritu de cuerpo, complicidades, que los aferra a la defensa del status quo o del gobierno, para salvarse. Y como en la medida en que se diferencia entre unos y otros, es decir entre los delitos más graves y los de menor nivel, se genera una justicia de transición que permite superar la violencia y lograr un mínimo de paz o de gobernabilidad. Con esto quiero señalar que es importante controlar la acción indiscriminada de los radicales que aspiran a “matar cucarachas” y son capaces de generar una matazón o una guerra civil.

En los casos de transiciones como las de España y Chile, incluso en la de Argentina, se han llevado adelante juicios y acuerdos políticos que luego han avanzado en la medida en que algunos de los acuerdos mantenían un nivel de injusticia. Por ejemplo: los militares argentinos obtuvieron unas primeras decisiones que los exoneraban por tratarse de “actos de guerra” y “defensa de la patria”; igual que se argumentaba la “obediencia debida” como elemento para justificar los muertos, desaparecidos y la tortura. Pero en la medida en que se avanzó en los procesos de democratización y se abrieron fuentes de información, se pudieron reabrir los juicios y fueron condenados muchos de los que en principio se habían salvado. Tal es el caso de los juicios por el robo de niños que permitieron castigar a algunos militares que se habían librado en juicios por otros delitos.

En el caso chileno hubo acuerdos transicionales  en cuanto a la estructura del Estado y la propia constitución y aún hay elementos de la constitución pinochetista. Hubo, por ejemplo, en un primer momento la condición de senador vitalicio y control de la fuerza armada para Pinochet, cuestión que luego se modificó.

Incluso en el caso argentino, como ahora en Colombia, se asumen acuerdos que por ejemplo condenaron a jefes montoneros por graves delitos cometidos, así como en el acuerdo de paz con las FARC, hay miembros de la guerrilla  que tendrán que pasar por la justicia transicional. Es decir que no se trata de juzgar solo los delitos de un lado sino de ambos lados de la contienda. En nuestro caso habrá que establecer una seria comisión de la verdad, para aclarar crímenes acerca de los cuales se han sembrado dudas sobre sus asesinos y los motivos.

En el caso de Ruanda se creó un tribunal penal internacional, en el cual se condenó incluso a un cantante hutu, cuyas canciones estimularon el odio y convocaron a matar tutsis, también sacerdotes, monjas y pastores fueron condenados por complicidad o actuación directa en el genocidio.
Los tutsi no escaparon a ser ellos también protagonistas de matanzas, el Frente Patriótico Ruandes y las guerrillas del Ejército de Liberación de Ruanda, ambos integrados por tutsis, cometieron crímenes y atacaron los campamentos de refugiados que se crearon con la emigración de los hutus hacia el Congo, y Uganda.

Que el sano juicio evite que en nuestro país lleguemos a los extremos de la guerra, el genocidio y la crueldad. SI bien ha habido mucha violencia, pensar en el otro como un no humano, como una cucaracha, puede generar dimensiones horrorosas como las que vivieron en Ruanda donde hubo casi un millón de muertos en el genocidio en 1994.

En todo caso las responsabilidades por violación de derechos humanos no prescriben y en algún momento veremos actuar a la justicia como debe ser. Y justicia significa también no generalizar en cuanto a condenar a todos por igual ni dejarse enceguecer por el odio.

lunes, 10 de abril de 2017

PARA ASUMIR LA NO VIOLENCIA HAY QUE ESTUDIAR LAS VÍAS VIOLENTAS Y SU EVITABILIDAD

Al tratar de escribir sobre la no violencia me viene el recuerdo de una película en donde hacen referencia al movimiento de Desobediencia Civil en Estados Unidos de los años 60, reproduciendo como entrenaban a los miembros del movimiento para resistir la violencia. Tenían que prepararse para las agresiones de la gente, los golpes de la policía, el ser arrastrados, interrogados y hasta torturados sin que hubiese de parte de ellos alguna respuesta violenta. Es decir para la no violencia hay que conocer y vivir la violencia. En ese caso es necesario conocer cómo actúan los violentos para poder responder en consonancia con lo que se pregona.

Otro es el caso de quienes consideran que las vías no violentas están cerradas y las leyes están establecidas o son modificadas en favor de quienes tienen el poder negando cualquier posibilidad de actuar en defensa de derechos. En ese caso se habla de la justificación de la violencia. El líder surafricano Mandela, fue un revolucionario que acudió y defendió la violencia por considerar que no había otra forma de lograr la eliminación del apartheid. Sin embargo es reconocido mundialmente, luego de su liberación como un símbolo de la no violencia. Mandela acude a la no violencia tiempo después de su liberación pues desde los primeros momentos de su encarcelamiento el régimen del apartheid le ofrecía liberarlo si renunciaba a la violencia. Realmente cuando renuncia a la violencia es porque considera que los objetivos que tenían planteados habían sido logrados. De alguna manera lo que había defendido en el juicio en el cual lo condenan, lo repite en su discurso al iniciar el proceso de integración a la libertad.
Por caso contrario Malcom X, nunca pregonó ni actuó bajo la violencia, sus planteamientos eran radicales y conmovieron e influenciaron fuertemente a la comunidad afroamericana. Pero su imagen está marcada como la de un violento que sembró el odio.
“Esto, más que una falsedad, era una tergiversación de su discurso por parte de varios medios de comunicación y de colectivos interesados en su descrédito. Malcom X nunca abogó por la violencia. En un momento dado abogó por la Auto-defensa, esto es, instó al pueblo negro a que se defendiera en caso de ser atacado. Esta idea, que es contraria a la de “poner la otra mejilla” que proclamaba King”, 
 Resulta que los medios de comunicación se encargaron de crear esa imagen, de distorsionar su discurso para hacerlo ver como un hombre violento y de alguna manera justificar su asesinato. El mismo lo dijo poco antes de su muerte:
“Ya en los últimos capítulos de su Autobiografía, escritos muy poco antes de ser asesinado, Malcom preveía que esta imagen de él era la que iba a perdurar entre la sociedad en general: “Cuando haya muerto (...) quiero que os mantengáis y comprobéis si no es cierto lo que digo, que el hombre blanco, a través de su prensa, me identificará con el “odio”. Me utilizará cuando esté muerto, igual que ahora que estoy vivo, como símbolo adecuado del “odio” y eso le permitirá evitar la verdad sobre mí
(http://html.rincondelvago.com/malcolm-x.html)

La fuerza de los movimientos no violentos también la  demuestran las acciones de la violencia. Bien sea la violencia del Estado, la violencia social, etc.  Les da mucha rabia a los dominantes que alguien sea capaz de decirles o mostrar realidades sin que acuda a la violencia, y eso les hace ser más violentos. Genera incluso que se les elimine. En los años 60 en Estados Unidos fueron asesinados los líderes que abogaban por la integración y los derechos civiles: Martin Luther King, Malcom X, Robert y John Kennedy.
En Colombia han sido asesinados muchos líderes sociales y políticos que procuraban la paz, que ejercían liderazgos en favor del entendimiento y algunos que intentaban dejar la vía armada para entrar en el sistema democrático. Tal es el caso de Unión Patriótica, una vía que buscaron varias organizaciones entre ellas, el partido comunista, que tomando distancia de los grupos armados llamo a negociar la paz y procuró entrar en la contienda electoral, eso le costó demasiada sangre: Dos candidatos presidenciales, Jaime Pardo y Bernardo Jaramillo, 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales, 11 alcaldes y alrededor de 3500 de sus militantes fueron asesinados.
Hay quienes consideran que para lograr ser escuchados para ser tomados en cuenta deben acudir a la violencia, ello va desde el cierre de calles hasta el terrorismo. Pablo Escobar lo decía; “hay que entrar en el ataque para hacer que entren a negociar”, queriendo con ello evitar la extradición de los narcos.
Desarmar al violento, usar la no violencia, hacer desobediencia civil al final tiene un efecto violento, bien sea porque golpea las instituciones, la inmovilidad del poder, la zona de confort, o porque genera respuestas violentas, cierre de canales, con lo cual los gobiernos dejan un solo camino a quien lucha por sus derechos.
Los Panteras Negras usaron la desobediencia civil con una imagen violenta. El imaginario así los percibe. Sus trajes: boinas, chaquetas y guantes negros, son un símbolo que se afianzo en las olimpiadas de México de 1968. Y en su origen utilizaron las leyes para impactar al sistema. Seguían las ideas de Malcom X, cuando defendían y procuraban la nación negra.
Dentro de esa idea, al comienzo de su existencia como partido, necesitaban lograr credibilidad en la comunidad. Crearon la Patrulla Pantera, porque había mucha agresión de la policía contra miembros de la comunidad negra, así que  estudiaron las leyes y encontraron que podían portar armas siempre y cuando fueran visibles y que podían estar frente a una actuación policial siempre y cuando mantuvieran cierta distancia. En una primera ocasión hicieron que la policía soltara a quien estaba siendo objeto de agresión y luego de discutir con ellos,  se retirarán. Tal acción trascendió tanto que provoco una reunión de la Asamblea para cambiar las leyes del Estado y eliminaran la posibilidad de que los negros portaran armas. Mostrar las armas era suficiente para evitar el enfrentamiento. Eso puede ser interpretado como  el pensamiento militarista  de que hay que armarse para lograr o garantizar la paz, pero en ese caso lo veo como un ejemplo del uso de las leyes para actuar de manera no violenta.


   

En todo caso creo más bien que en lugar de dotarse con armas de fuego, hay que armarse con la fuerza de la razón y llenarse de coraje para hacerse un activista de la NO- VIOLENCIA. Leo en las redes que los grupos de motorizados y encapuchados, dotados de máscaras, defendieron el avance de la policía. Sin embargo veo un video con la imagen del joven que con el dorso desnudo demuestra estar desarmado y parado en el medio de la Av. Libertador, enfrenta al policía que le amenaza, lo golpea, empuja y hace caer. Se levanta del piso, avanza sobre el policía lo escupe y este retrocede.

Coraje para el activismo no violento puede ser más fulminante que la actuación de grupos violentos. Escuche a un diputado de la oposición criticar la violencia señalando que no se podía actuar igual que aquellos a quienes se quiere derrotar por ser violentos y antidemocráticos y de nuevo me viene la frase que escuche en la película venezolana “El Enemigo”: “Si actúas como el enemigo, eres el enemigo”

sábado, 25 de marzo de 2017

La fe moviliza, la razón controla

La mañana comienza a transcurrir aceleradamente. La rutina domina mi ambiente. El tiempo para el hacer, antes de salir, transcurre rápido. Aún no estoy listo, falta poco. Un movimiento allá afuera en la calle llama mi atención. Veo por la ventana una gran manifestación. Franelas de diversos colores adornan los espacios. Un poco más allá se aprecian varios autobuses. Mucha gente. Muevo mi disco duro y mi cerebro no encuentra referencia de que se trata. Nada me indica cual evento los mueve. Solo veo mucha gente. Hace pocos días vi una entrada electoral a la ciudad del capitán-candidato, eran muchos guardaespaldas, carros oficiales, (la segunda de él que veía en poco tiempo). Pero esta que veo ahora a través de la ventana no es igual, no hay tanto color rojo ni vehículos oficiales. El color del primer grupo o cabeza de la manifestación me confunde, mucho amarillo, veo atrás, en la extensa masa humana, muchos otros colores. No creo que sea la oposición. Por lo menos no recuerdo haber visto convocatoria alguna. Las banderas son extrañas y las pancartas, por la distancia, no logro definir de qué tratan.
 De pronto me viene la locha, como quien dice: si siguen avanzando pronto se va armar una tranca padre y el chamo no llegará al colegio. Muévanse digo. En menos de diez minutos estamos cruzando el umbral del punto de encuentro. Aun así el primer lote ya había cruzado, sin tranca alguna, con un orden poco visto en estos casos. Van pasando coordinadamente. El semáforo en rojo me permite apreciar mejor las pancartas, son imágenes de vírgenes lo que llevan. Son congregaciones no sé de qué y vienen de diversas partes del país. 
Logro llegar a tiempo al colegio  y me devuelvo para trabajar en casa. Han pasado unos cuarenta minutos y estoy de nuevo en el lugar de cruce. Todavía siguen pasando los peregrinos, miembros de cofradía, hijos de María o no sé qué, lo que fuesen, son muchos. Me sorprende una movilización tan grande. Se dirigen al Estadio…van alegres, con franelas nuevas, todos muy limpiecitos. Llevan lo que mamá llamaba avíos, es decir cosas para la merienda o el almuerzo, cavas, termos, etc. Sombreros para el sol. Se nota que van a pasar todo el día en su actividad, quizás oyendo la palabra de quien sabe que iglesia.  Pienso en la fuerza de la fe. No se ven como rostros en crisis. Sonríen. No hay angustia en sus rostros.
Vuelvo a mis estudios de movilización y recuerdo que para el éxito debe haber fe (porque mueve montañas). La fe se construye con confianza. Un “creo en ti” o en “ustedes” y “me emociona luchar por lo mío. Por lo que nos interesa. Me veo acompañado de otros en esa esperanza y me entusiasmo por ir en busca de ese objetivo”.

La capacidad de movilizar tiene que ver con la emoción y como dice Bernardo Toro: “la razón controla, la pasión mueve”. Movilizar voluntades, no manipular ni chantajear, requiere de querer y el querer depende de la confianza, de la identificación con el objetivo común. Eso se pierde como se pierde un capital, si se mal administra la esperanza, si se dilapida la relación.

martes, 27 de septiembre de 2016

La forma de la mesa de dialogo puede determinar el fin de una guerra

Cuando Estados Unidos llega a la conclusión de que no podría ganar la guerra, el Presidente Lindon Jhonson dio la orden de parar los bombardeos y comenzaron las negociaciones en Paris con Vietnam. Los inicios de los diálogos se vieron retrasados y en diferentes momentos se suspendió el proceso por detalles simbólicos que constituían suma importancia para las delegaciones. Por ejemplo la forma de la mesa, Estados Unidos pedía que fuese redonda mientras que Vietnam del Norte la pedía cuadrada, Al final la aceptaron ovalada. La entrada a las reuniones también sería un problema pues podía interpretarse que quien entrara de  último había sido derrotado. Entonces tuvieron que encontrar un salón con cuatro puertas para entrar al mismo tiempo.

Las delegaciones eran cuatro:  la de Estados Unidos, la de Vietnam del Norte, la del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur, y la del gobierno aliado de Estados Unidos en Vietnam del Sur.  Realmente la firma del tratado de paz en 1973,  no dio final a los combates, y lo que permitió fue que Estados Unidos pudiera retirarse poco a poco,  mientras el enfrentamiento entre vietnamitas se intensificaba. Dos años después (1975), el Frente de Liberación Nacional junto al ejercito de Vietnam del Norte, avanzaron rápidamente sobre Vietnam del Sur produciendo la gran derrota del gobierno del sur y la definitiva salida de los Estados Unidos del conflicto más largo en que se había involucrado reconociendo su derrota.

Las imágenes muestran parte de lo que fue la evacuación de la embajada de Estados Unidos en Saigon y la embarcación de restos de las tropas del gobierno derrotado del sur, cuando salían apresurados ante la toma total por las fuerzas de liberación que luego unificarían Vietnam.

Las negociaciones de Paris permitieron encontrar un mecanismo para que Estados Unidos saliera del conflicto. El acuerdo de paz sirvió para que Le Duc Tho y Henry Kissinger obtuvieran un Nobel de la Paz (por cierto Le Duc Tho no lo acepto).

“Noble causa vence la crueldad, el amor humano sustituye la agresividad”,  frase conque celebró Vietnam un aniversario del triunfo sobre Estados Unidos


domingo, 11 de septiembre de 2016

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, AHORA MÁS VIGENTE



La ampliación y profundización de la democracia pasa por un concepto de inclusión. Cuando las luchas democráticas se concentraban en la necesidad del voto, se profundizó en cuanto a la inclusión de quienes no tenían derecho al voto, entre ellos: a las mujeres, a los extranjeros en determinados procesos locales, y finalmente a los  militares. Es decir la ampliación del disfrute de los derechos civiles a diferentes grupos o miembros de la sociedad.

A partir  del logro del voto universal y secreto, la profundización de la democracia  ha estado vinculada a la concepción que se tenga de la participación. Se ha planteado un concepto más amplio de la democracia a partir de más participación de los ciudadanos. Bajo ese concepto se viven más procesos  de consulta al soberano. Por ejemplo se parte de la idea misma de la representación, entendiendo la importancia de la rendición de cuentas. El representante es un actor que adquiere un compromiso con quienes lo eligen y por tanto su poder es delegado por quien es el verdadero dueño del poder: los electores. De tal manera que se evalúa si cumple o no con los compromisos adquiridos en su propuesta para ser elegido. A tal punto que se puede tener establecido un mecanismo para revocarlo, tal y como se tiene en nuestra Constitución.  

Ahora bien, aun cuando son muy importantes para el funcionamiento de las sociedades los mecanismos representativos ya que facilitan la expresión de amplios colectivos y además permiten la dedicación de los representantes a las actividades de la política o a gobernar; además hay necesidad de fijar, diseñar y establecer fórmulas que garanticen la transparencia y la apertura de los gobiernos hacia la gente en general. Por ejemplo: no basta con el control de los partidos con sus tribunales disciplinarios, ni tampoco los controles institucionales que corresponde a organismos como las contralorías para que exista una administración transparente y honesta. Es necesario incentivar mecanismos de participación para que el elector no se conforme con la delegación de su poder sino que se convierta en vigilante de la actuación de su representante.

Por otra parte, es necesario diferenciar la utilización que se hace de la gente para los fines partidistas o sectoriales a la participación. No es lo mismo participación que cooptación. El populismo coopta a las personas para ponerlas en función de la dependencia del poder. Los totalitarismos tienden a corporativizar las organizaciones negando su carácter ciudadano, anulando sus poderes de incidencia y poniéndolas a obedecer a los intereses del poder.

Una verdadera democracia se construye con los ciudadanos y para que el ciudadano participe debe de estar informado y tener acceso a las instancias de decisión para poder incidir en las políticas públicas. El asunto es que para que ese ciudadano tenga fuerza se procura organizar, no actúa individualmente sino colectivamente. Se construye un tejido social en la interacción y el intercambio entre las organizaciones.

 La democracia se hace más efectiva en la medida en que se informa más ampliamente y se acerca a la gente a los procesos de decisión.
una democracia no depende de iluminados, la democracia no depende de caudillos, la democracia acredita a las personas comunes y simples como nosotros, que somos capaces de generar las orientaciones que la sociedad necesita”.   (Bernardo Toro, Colombia)

Hoy en día muchos países avanzan en el desarrollo de democracias más participativas. Con mayores niveles de deliberación y de consulta. Con el reconocimiento y el respeto a las organizaciones de observadores, de veedores y de contraloría social. Eso es muy importante porque la organización social ciudadana que no logra ser escuchada o que es manipulada, lo que crea es frustración y retroceso en lugar de hacer avanzar a la democracia.

En Venezuela se avanzó en el proceso de elaboración de la constitución en cuanto a normativas y concepciones participativas. Incluso se crearon mecanismos, instancias y organizaciones que en teoría permitirían el desarrollo de la participación, sin embargo más pudo la cooptación y el populismo que el desarrollo de una verdadera democracia participativa. Habría que rescatar lo rescatable y aprender de las experiencias  para impulsar un verdadero desarrollo democrático de la sociedad venezolana. 

LA TRAICIÓN ES LO QUE PUEDE TRAER LA PAZ

  “Lo que estamos por hacer va a ser elogiado por el mundo pero tu gente te va a odiar y a mi los míos me odiaran”   La frase...